Por qué pasamos de Woof a Wuf
Una letra menos, un dominio más universal y el mismo nombre que la gente ya venía escribiendo.
Cambiamos de Woof a Wuf. Una letra menos y una historia que te queríamos contar sin vueltas.
El origen del nombre
Cuando arrancamos elegimos Woof porque nos gustaba la idea de un ladrido. Un perro guardián que está atento a tu negocio y te avisa cuando algo pasa. Un cliente que está esperando hace rato. Una conversación que se quedó sin respuesta. Una venta que se está enfriando. Queríamos una marca que estuviera despierta por vos.
Esa idea no se fue a ningún lado. Sigue siendo lo que nos mueve. Lo único que cambió es cómo se escribe.
Por qué decidimos cambiar
La verdad es que veníamos dándole vueltas hace rato.
Por un lado nos cansaba un poco escribir Woof. Cuatro letras parecen poco pero cuando una marca la tipea gente todos los días, sobra una. Tres letras se buscan más fácil, se recuerdan más fácil y entran mejor en cualquier lugar.
Por otro lado queríamos un dominio más universal. Algo más corto, más global, que cruzara fronteras sin trabarse. Cuando una marca empieza a pensar en grande cada caracter pesa.
Y después hubo una razón más fuerte, que en realidad es la que nos terminó de convencer.
El insight que nos terminó de convencer
Un día alguien del equipo dijo algo que parece obvio pero que a nadie se le había ocurrido. Cada vez que un cliente nos escuchaba decir «Woof» y después tenía que escribirlo, escribía «Wuf».
Tres letras. Sin la «oo» del inglés. Como suena cuando lo decís en castellano.
No era una persona suelta. Lo veíamos todo el tiempo en los onboardings y en las ventas. Le dictábamos al cliente dónde entrar y, sin pensarlo, escribía wuf. Una y otra vez. Personas distintas, en llamadas distintas, escribiendo lo mismo.
Los usuarios de Latinoamérica habían tomado la decisión hace rato. Lo único que faltaba era que nosotros nos diéramos cuenta.
Lo que aprendimos
Que tres letras son mejor que cuatro. Más rápido para escribir, más fácil para buscar, más limpio cuando aparece en cualquier pantalla. La gente nos lo demostró con los dedos antes de que lo viéramos con la cabeza.
Que la fonética importa más de lo que pensábamos. Hacer producto para Latinoamérica es diseñar para cómo se habla y se escribe acá. No para la foto idealizada de un mercado global que nadie sabe muy bien dónde queda.
Que escuchar pesa más que tener razón. El nombre original era nuestro. El nuevo era el que ya circulaba entre quienes nos usaban. Cambiarlo fue ponernos al día con lo que ya estaba pasando.
Lo que no cambia
El ladrido sigue ahí. Wuf es el mismo guardián que ladra cuando pasa algo en tu negocio. El mismo que te ordena el WhatsApp y no deja que se te escape una conversación. Woof era ese ladrido en inglés. Wuf es el mismo ladrido pero como lo decimos acá.
Somos Wuf
La misma gente. El mismo producto. La misma misión. Que cualquier empresa de Latinoamérica pueda atender, vender y crecer por WhatsApp sin perder un solo mensaje.
Lo único que cambia es el nombre que escribís cuando nos buscás. Y, ojalá, la sensación de que del otro lado hay un equipo que escucha, simplifica y se anima a contarlo.
Gracias por estar de este lado.
— Francisco Lagorio, CEO